Que nunca te abandonen el amor y la verdad. Llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en la tabla de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buen nombre entre la gente. Te saluda tu amiga Merari Medina. Bienvenidos a Rocío para el alma, lecturas devocionales, la Biblia, Apocalipsis, capítulo 3. Escribe el ángel de la iglesia en Sardis, el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas dice esto, yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives y estás muerto, sé vigilante y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios, acuérdate pues de lo que has recibido y oído y guárdalo y arrepiéntete, pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras y andarán conmigo en vestiduras blancas porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida y confesaré su nombre delante de mi padre y delante de sus ángeles El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia. Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Yo conozco tus obras. He aquí he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre. He aquí yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten. He aquí yo haré que vengan y se postren a tus pies y reconozcan que yo te he amado, por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia». yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí yo vengo pronto, reten lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí, y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios y mi nombre ¡Hasta la próxima! El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Y escribe al ángel de la iglesia en la odisea. He aquí el amén, el testigo fiel y verdadero. El principio de la creación de Dios dice esto. Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices, yo soy rico y me he enriquecido. y de ninguna cosa tengo necesidad, y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez, y unge tus ojos con colirio para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo, sé pues celoso y arrepiéntete. He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Y esto fue Rocío para el alma. Te envío con mucho cariño. Fuertes abrazos, tototes y lluvia de bendiciones.