Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, en Dios permanece y Dios en él. Te saluda tu amiga Merari Medina. Bienvenidos a Rocío para el alma. Lecturas devocionales, la Biblia. Apocalipsis, capítulo 4. Después de esto, miré y vi aquí una puerta abierta en el cielo, y la primera vez que oí como de trompeta, hablando conmigo, dijo, «Sube acá». y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas. Y al instante yo estaba en el espíritu, y aquí un trono establecido en el cielo y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina, y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda, y alrededor del trono había veinticuatro tronos, y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos llenos vestidos de ropas blancas con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces. Delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal. Y junto al trono y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El era semejante a un becerro, el tercero tenía rostro como de hombre, y el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos, y no cesaban día y noche de decir, «Santo, santo, santo, es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir». Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono y adoran al que vive por los siglos de los siglos y echan sus coronas delante del trono diciendo, Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas. Y esto fue Rocío para el alma. Te envío con mucho cariño. Fuertes abrazos, tototes y lluvia de bendiciones.