Nosotros amamos porque Él nos amó primero. Te saluda tu amiga Mirari Medina. Bienvenidos a Rocío para el alma. Lecturas devocionales. La Biblia. Apocalipsis, capítulo 6. Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como en voz de trueno, «Ven y mira». Y miré, y aquí un caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió venciendo y para vencer. Cuando abrió el segundo sello, Oí al segundo ser viviente que decía, «Ven y mira», y salió otro caballo vermejo, y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros, y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía, «Ven y mira, he aquí un caballo negro», y el que lo montaba tenía una balanza en la mano y y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes que decía, Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino. Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía, Ven y mira. Miré, y aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre muerte, y el Hades le seguía, y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espaldas. espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra. Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios, y por el testimonio que tenían, y clamaban a gran voz, diciendo, ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo. Y hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos. Miré cuando abrió el sexto sello, y aquí hubo un gran terremoto, y el sol se puso negro como tela de silicio, y la luna se volvió toda como sangre, y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos, cuando es sacudida por un fuerte viento, y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla y todo monte y toda isla se removió de su lugar y los reyes de la tierra y los grandes los ricos, los capitanes los poderosos y todo siervo y todo libre se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes y decían a los montes y a las peñas caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del cordero porque el gran día de su ira ha llegado y quien podrá sostenerlo Y esto fue Rocío para el alma, te envío con mucho cariño, fuertes abrazos tototes y lluvia de bendiciones.