Y este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Te saluda tu amiga Merari Medina. Bienvenidos a Rocío para el alma. Lecturas devocionales. La Biblia. Apocalipsis capítulo 8. Cuando abrió el séptimo sello se hizo silencio en el cielo como por media hora, y vio a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios, y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar con un incensario de oro, y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono, y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. Y los siete ángeles, que tenían las siete trompetas, se dispusieron a tocarlas. El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra, y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde. El segundo ángel tocó tocó la trompeta, como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre, y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y el nombre de la estrella es Ajenjo y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche. Y miré y oía un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz, ¡Ay, ay, ay de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles! Y esto fue Rosillo para el alma. Te envío con mucho cariño. Fuertes abrazos, tototes, y lluvia de bendiciones.