Nadie ha visto jamás a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente. Te saluda tu amiga Mirari Medina. Bienvenidos a Rocío para el alma. Lecturas devocionales. La Biblia. Apocalipsis capítulo 11. Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo, Levántate y mide el templo de Dios y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, y ellos hoy harán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de silicio. Estos testigos son los dos olivos, y los dos dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos. Y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no lluevan los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran, cuando hayan acabado su testimonio. La bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos y los vencerá y los matará, y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad, que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde tan bien nuestro Señor fue crucificado, y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados, y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra. Pero después de tres días y medio entró en ellos el Espíritu de vida enviado por Dios, y se levantó El segundo ay pasó, y aquí... el tercer hay viene pronto. El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo que decían, Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos. Que los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo, Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras, y que has de venir Y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo, y hubo relámpagos, voces, truenos, y un río. un terremoto y grande granizo. Y esto fue Rocío para el alma. Te envío con mucho cariño, fuertes abrazos tototes y lluvia de bendiciones.